Son espectaculares para merendar o cenar, o simplemente de aperitivo. También los podéis hacer, pintar con mantequilla y congelar, luego van directos al horno.
INGREDIENTES:
- 500 gr de pechuga de pollo picada
- 1 puerro
- AOVE: aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- 200 ml de nata para montar
- 100 gr de queso curado rallado
- 250 gr de masa filo
- Mantequilla derretida (cantidad necesaria)
PREPARACIÓN:
Se corta el puerro pequeñito. En una sartén profunda, se añade AOVE hasta cubrir el fondo, se sofríe el puerro picado y luego se agrega el pollo, con un poco de sal y pimienta. Se deja rehogar bien hasta que se evapore todo el agua que suelta el pollo.
En este punto se agrega la nata y se deja cocinar hasta evaporar todo el líquido, debe quedar de apariencia cremosa , pero en ningún caso seca. Ahora ponemos de golpe todo el queso por encima, tapamos y dejamos enfriar.
Desenrollamos y cortamos la masa filo en tiras largas, (necesitamos 2 tiras iguales por cada triángulo), más o menos de 30 x 10 cm.
Untamos las tiras con mantequilla derretida, de dos en dos, ponemos un poco del relleno y doblamos en forma de triángulo. Pintamos con más mantequilla por encima antes de hornear. Horneamos a 175 ºC hasta que queden dorados.
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